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Motivacion

La vida se puede medir en RESULTADOS

(Conclusiones del libro "Leyes que Rigen el Exito")
En cierta oportunidad durante una entrevista con un empleador y luego de permitir exponer ampliamente mis antecedentes y propuestas, me miro fijo y emitió esta frase concluyente: “quiero ver los resultados”. Ese día comprendí que mi trabajo en esa organización debería producir resultados, que en ese punto no era importante cuantos cursos había realizado, cuanta experiencia había acumulado o cuan astutamente había “dibujado” mi CV. Solo eran importantes los resultados, y se me ocurrió que tan aplastante conclusión serviría también para todos los ámbitos de mi vida. Comencé prestando atención a cada actividad que iniciaba, ya sea una dieta, un curso, una labor, un ejercicio… todo debía indefectiblemente arrojar un resultado, y solo era cuestión de observarlo y sacar conclusiones. Lo mismo que hizo mi empleador aquella vez. Luego solo debería valorarlos para saber si habían sido productivos o no; pero debía existir un método, un parámetro fijo, una unidad de medida constante que sirviese para evaluar distintos resultados, y lo encontré en mi propio cuerpo físico. Curiosamente descubrí que buenos resultados se correspondían con sensaciones físicas placenteras y por el contrario los errores, las faltas o el desanimo también tenían sus efectos pero en la dirección opuesta. Claro que las fallas no desaparecen del todo ya que la vida es un constante aprendizaje, avanzamos a fuerza de prueba y error, pero al menos tenía un plano, un mapa sobre el que ubicar el dibujo de mis acciones y valorarlas debidamente. Preste atención en adelante a la sensación que produce en su cuerpo (especialmente en el estomago) la decisión que esta por tomar, o si ya lo ha hecho y tiene una “mala sensación” podrá corregirla a tiempo. Estoy completamente seguro que todos tenemos ese termómetro interno medidor de resultados, y solo es cuestión de relacionarnos adecuadamente con él.


El mapa y el tesoro.

Está claro que el mapa del tesoro no es el tesoro pero créanme es una buena idea tener un mapa. Luego deberemos ubicar la isla, calcular los riesgos, conseguir los recursos, el tiempo, el equipo, la motivación y lanzarnos en su búsqueda. Nuestro proyecto, apoyado en la certeza de poseer un talento único y determinado mas la dedicación que deberemos cultivar, nos llevaran inevitablemente a la recompensa, que en todos los casos comienza con la búsqueda; el camino mismo es parte de la recompensa, alcanzar el objetivo es simplemente un hecho histórico que además, marcara el inicio de la próxima aventura. Hay de quien no tenga una “próxima aventura”. Resumiendo esta pequeña obra diremos que si conocemos las leyes que son de aplicación inevitable, adquirimos un estado físico saludable a través de la alimentación consciente y practica de ejercicios, nos orientamos convenientemente estimulando nuestro cerebro y corazón hacia lo verdadero, lo bello y lo bueno tendremos al universo mismo operando a nuestro favor. Existen cientos de publicaciones repletas de consejos técnicos, estrategias de ventas, posicionamiento de productos, motivación para empresarios y colecciones inagotables de herramientas para alcanzar el éxito profesional a disposición del emprendedor; pero nada será suficiente si no respetamos las leyes de la naturaleza. El éxito de una empresa deberá lograr sostenerse el tiempo suficiente hasta alcanzar la próxima meta, sino habrá sido una pérdida de energía y como dijimos, es fundamental para cumplir cada etapa optimizar la economía de nuestros esfuerzos. Cuando la naturaleza decide expandir una especie esparce no una semilla, sino miles o millones. Algunas caen en tierra árida o contaminada, otras son pisoteadas por animales, otras devoradas por los pájaros y algunas más se perderán para siempre; pero unas elegidas encontraran las condiciones favorables para nacer, crecer, desarrollarse y volver a comenzar el ciclo eterno de la vida. Con nuestros proyectos haremos lo mismo, enviaremos cartas por correo, mails, escribiremos en blogs o redes sociales, golpearemos puertas y nos presentaremos ante clientes o proveedores todas las veces que sea necesario sin desanimarnos. Recordando que no triunfan los más capaces sino los más serenos.
Que el éxito está siempre después del último intento, y el universo se confabula a nuestro favor cuando ganamos su confianza.
Que Dios no nos castiga sino que sus leyes nos alcanzan reaccionando a nuestras acciones y pensamientos.
Que las religiones solo han servido para condicionarnos o atemorizarnos a través del cultivo masivo del sentimiento de culpa.
Que las masas miopes y adormecidas seguirán invariablemente los dictados del mercado y la propaganda.
Que la responsabilidad de mejorar nuestra sociedad no es de los políticos ni de la iglesia sino de cada uno de nosotros.
Armados hasta los dientes con la verdad, honrando a la “Diosa Madre Naturaleza” y sus leyes inefables, y revestidos del poder que nos confiere la voluntad y el amor, salgamos cada mañana bien temprano a cumplir nuestros sueños, la humanidad entera está esperando y lo necesita.